Respondiendo al comentario que me dejaron en la anterior entrada, es verdad que estoy abrumado. Es un país muy diferente al que estoy acostumbrado y todo me resulta nuevo. Eso unido al cansancio del viaje y de que no paramos de conocer, explican mi inactividad.
El viaje fue muy bien hasta la llegada a Bogotá, que por la tarde estuve cerrado durante 4 horas por fuertes lluvias, lo que provocó retrasos en los vuelos. El nuestro salió dos horas más tarde y nos tuvieron dentro del avión durante una hora más. Llegamos a Medellín a las 2 AM y con sólo una maleta, el resto llegaron al otro día.
Fui muy bien recibido por la familia de mi novia. Y del aeropuerto nos llevaron a Medellin, por un trayecto (el único) que va bajando por la montaña ya que Medellín se encuentra en el Valle de Aburrá. Es un camino lleno de curvas, por lo que es muy difícil no marearse. A pesar de todos los pronósticos que decían lo contrario, no me maree. Lo que me encontré es una ciudad enorme, donde se hace imprescindible el coche para moverse, llena de altibajos, y con unas vistas maravillosas a la montaña donde la ciudad continua. Aún me queda mucho por explorar.
Visité las fincas de la familia y durante el viaje y las vistas de allí, es increíble el verde que todavía conserva Colombia. Por toda la ciudad también encuentras muchos árboles y si alzas la vista la montaña.
Me quedan muchas cosas por contar, pero ahora tienen prisa por salir y quería publicar algo (perdón por lo escueto y los errores). Un saludo a todos, si tardo en volver a escribir es porqué Colombia me tiene atrapado.
PD. He comido mucho. Habrá un entrada especial para la comida.
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